Sigue ahí
Cuando te vi por primera vez, me caíste mal. O eso pensaba, porque mi subconsciente no podía dejar de repetir tu nombre, una y otra vez. Me hacía gracia, porque sabía que me iba a pasar, y sabía que tu ni siquiera te ibas a saber el mio. Aunque me da igual, solo se.. que desde ese día no has salido de mi jodida cabeza, y que si un día no logro verte, mi día se vuelve una mierda. Aún no entiendo como es posible que me puedas joder el día sin aparecer. Lo podría llegar a entender, si aparecieras e hicieras algo.
No llego a entender, porque cuando al fin te veo me tiemblan las piernas, y porque siento cosquillas en el estomago. Tampoco entiendo porque no me saco de la cabeza tu bonito pelo negro, ni tu forma de reír, ni esa sudadera morada que tan bien te sienta.
Odio no verte, pero más odio verte y saber que no me vas a saludar. Porque para ti no existo. Soy una persona más que conociste en una fiesta. Para mi eras lo mismo, hasta que sonreíste.
Llevamos medio curso, y aún no te he sacado de mi cabeza. Mi boca dice que si, pero miente. Y me miento a mi misma, diciéndome cada día que no me gustas. ¿Y sabes? Espero algún día mentir tan bien hasta el punto de llegar a creérmelo, pero aún no lo he conseguido.
Tampoco llego a entender, porque mierda estoy escribiendo esto. Pero creo que es la única forma de desahogarme por el momento.
Me avergüenza que me gustes, porque eres un idiota. Y me avergüenza oír tu risa y pensar que mono. Y a veces, sonrió sola pensando en ese día. Aquel día en el que te pegué con la carpeta porque no recuerdo que me dijste, pero cuando te pegué.. me sonreíste, y recuerdo que me hice la dura pero por dentro empecé a llorar. Porque esa fue la sonrisa más especial que había visto hasta el momento, y es la sonrisa que no logro quitarme de la cabeza, por mucho que lo intente. Sigue ahí.
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